Manitas de Cerdo con Tomate y Patatas Fritas en Cachelos

 

Manitas de cerdo con tomate y patatas fritas en cachelos

Las manitas de cerdo con tomate y patatas fritas en cachelos son uno de esos platos que saben a mesa larga, pan para mojar y sobremesa sin prisas. Es cocina de casquería humilde que, bien hecha, se convierte en pura fiesta.

Introducción

Este guiso parte de unas manitas de cerdo bien limpias y cocidas lentamente hasta que la gelatina de sus huesos liga una salsa de tomate densa y brillante. El acompañamiento de patatas en cachelos, primero cocidas y luego fritas, redondea el plato con contraste de texturas: la melosidad de las manitas frente al crujiente suave de la patata.

Un poco de historia

Las manitas forman parte de la casquería tradicional, esa cocina de aprovechamiento en la que se utilizaba todo el animal, muy ligada al mundo rural y a las matanzas familiares. A medida que la cocina popular se ha ido revalorizando, las manitas han pasado de ser “comida humilde” a un bocado muy apreciado en bares de tapas y casas de comidas. Las patatas en cachelos, por su parte, beben de la tradición gallega de la patata cocida troceada, que se ha ido adaptando a distintos usos y acompañamientos.

Consejo de cocina

La clave está en dos tiempos: primero, cocer las manitas con calma (o en olla rápida, pero dejándolas reposar en su propio caldo) y, segundo, trabajar bien la salsa de tomate, sofriendo despacio cebolla y ajo y dejando que reduzca hasta quedar bien sabrosa. Las patatas en cachelos puedes cocerlas con sal, escurrirlas y luego darles un golpe de fritura para que queden doradas por fuera pero mantecosas por dentro, perfectas para empaparse de la salsa.

Por qué “te gusta”

Este plato enamora porque lo tiene todo: intensidad de sabor, textura melosa que se despega del hueso casi sola y una salsa de tomate que pide pan sin pudor. Además, conecta con la memoria: sabe a domingo, a guisos de abuela, a cocina que no tiene prisa y que se hace pensando en compartir, y eso se nota en cada bocado.


Ingredientes:
  • 4 manitas de cerdo partidas por la mitad
  • 1 cebolla grande
  • 2 dientes de ajo
  • 1 pimiento verde
  • 400 g de tomate triturado
  • 1 hoja de laurel
  • 1 vaso de vino blanco
  • Sal y pimienta al gusto
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Patatas para freír (cantidad al gusto)

Preparación:

  1. Limpiar bien las manitas y cocerlas en agua con sal y laurel durante 1 hora en olla exprés.
  2. En una sartén grande, sofreír la cebolla, el ajo y el pimiento picados en aceite de oliva.
  3. Añadir el tomate triturado y cocinar a fuego medio durante 10 minutos.
  4. Incorporar las manitas cocidas, el vino blanco, sal y pimienta. Cocinar a fuego lento 30 minutos hasta que la salsa espese.
  5. Mientras tanto, pelar y cortar las patatas en Cachelos. Freírlas en abundante aceite caliente hasta dorar.
  6. Servir las manitas con la salsa de tomate bien caliente, acompañadas de las patatas fritas.

Maridaje Perfecto: Este plato combina de maravilla con un tinto crianza de Rioja o un Garnacha de Aragón. Su cuerpo y notas especiadas realzan la untuosidad del guiso.

Valor Calórico Aproximado: 780 kcal por ración (manitas + patatas). Plato energético, ideal como comida principal.

Consejo: Para un toque extra, añade una pizca de comino o pimentón dulce al sofrito.

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