Mejillones Gratinados en su Concha con Ajo, Hierbas y Queso
Introducción
Los mejillones gratinados en su concha con ajo, hierbas y queso son un clásico mediterráneo que combina sencillez y sofisticación. La carne jugosa del molusco se realza con el perfume del ajo y las hierbas frescas, mientras que el queso fundido aporta una costra dorada y crujiente que convierte cada bocado en una experiencia gourmet.
Este plato es ideal como aperitivo en reuniones familiares o como entrante elegante en una cena especial, evocando el sabor del mar con un toque festivo. La técnica del gratinado aporta textura y carácter, creando un contraste irresistible entre la suavidad del mejillón y la cobertura crujiente.
Breve historia
El consumo de mejillones se remonta a miles de años, cuando comunidades costeras los recolectaban como fuente de alimento abundante y nutritivo. Su versatilidad y carácter sostenible los han convertido en protagonistas de la gastronomía europea y asiática.
En Europa, el cultivo moderno de mejillones se atribuye a Patrick Walton, quien en 1235 descubrió que las larvas se adherían a estacas de madera colocadas en el mar. Este hallazgo dio origen a las bateas, estructuras que aún hoy se utilizan en Galicia y otras regiones para criar mejillones de manera controlada.
El gratinado como técnica culinaria se popularizó en Francia e Italia, donde se aplicaba a carnes, pescados y verduras para añadir textura y sabor. En el caso de los mejillones, la combinación de ajo, hierbas aromáticas y queso se consolidó como una preparación sencilla pero vistosa, capaz de transformar un producto humilde en un plato digno de celebraciones.
Ingredientes (4–6 raciones)
- 1,5 kg de mejillones frescos, limpios y desbarbados
- 250 ml de vino blanco seco (opcional)
- 100 g de pan rallado fino
- 60–80 g de queso parmesano rallado
- 2–3 dientes de ajo, muy picados
- 2–3 cucharadas de perejil fresco picado
- 60 ml de aceite de oliva virgen extra o 50 g de mantequilla
- 1 limón (opcional)
- Sal y pimienta negra al gusto
Preparación
- Limpiar y abrir los mejillones: Lava bajo agua fría, descarta los rotos y retira las barbas. Colócalos en una cazuela con el vino blanco, tapa y lleva a ebullición 2–3 minutos hasta que se abran. Retira la valva superior y dispón los mejillones en su media concha sobre una bandeja de horno.
- Preparar la cobertura: Mezcla pan rallado, queso, ajo y perejil. Añade aceite o mantequilla y sazona. Debe quedar una mezcla húmeda y granulada.
- Cubrir y gratinar: Reparte una cucharadita de la mezcla sobre cada mejillón. Gratina en horno precalentado a 220–230 °C durante 5–7 minutos, hasta que la superficie esté dorada y crujiente.
Consejos y variaciones
- Si la cobertura queda seca, añade más aceite; si queda húmeda, ajusta con pan rallado.
- El parmesano da potencia; puedes mezclar con pecorino o usar un curado nacional.
- Perejil es el clásico, pero puedes añadir tomillo o cilantro para variar.
- Sin vino: abre al vapor con agua y laurel.
Maridaje
Sirve como entrante con pan tostado y ensalada verde. El maridaje ideal es un blanco seco y vibrante (Albariño, Verdejo o Manzanilla), que realce el yodo del mejillón. Un espumoso brut también funciona por su acidez y burbuja.
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