Pollo al Ajillo

 

🍗 Pollo al Ajillo: El Clásico que Nunca Falla

✨ Introducción: Más que una receta, el pollo al ajillo es un ritual culinario. El aroma del ajo confitándose en aceite de oliva es probablemente uno de los olores más reconfortantes que pueden salir de una cocina. 

Este plato, de orígenes humildes en la España rural, conquista por su simplicidad y su sabiduría: pocos ingredientes, tratados con respeto, resultan en una explosión de sabor.

📜 Breve Historia

Nacido en las cocinas económicas de las tascas y hogares españoles, el pollo al ajillo era la solución perfecta: un plato nutritivo, económico y lleno de sabor. El ajo, considerado durante siglos un alimento medicinal, y el aceite de oliva, oro líquido del Mediterráneo, se aliaron para crear una salsa que mojar con pan y que ha viajado por el mundo entero.

⚖️ Valor Nutricional Aproximado

📊 480-520 kcal por ración

  • Proteínas: 38-42g (musculo de calidad del pollo)
  • Grasas: 32-38g (mayoría monoinsaturadas del aceite de oliva)
  • Carbohidratos: 6-8g (principalmente del ajo)
  • Nota: Valores para una ración de 200g de pollo con salsa, sin pan ni guarnición.

🛒 Ingredientes (para 4 personas)

  • 800g de muslos de pollo (con piel y hueso, para más sabor)
  • 12-15 dientes de ajo (pelados y laminados no demasiado finos)
  • 200ml de aceite de oliva virgen extra suave
  • 2 ramitas de romero fresco (o 1 de tomillo)
  • 1 guindilla cayena seca opcional (para un toque picante)
  • Sal marina gruesa y pimienta negra recién molida
  • 100ml de vino blanco seco (opcional pero recomendado)
  • Perejil fresco picado grueso (un buen puñado)
  • Jugo de ½ limón (opcional, al final)

👨‍🍳 Preparación PASO A PASO

Paso 1: Seca muy bien los muslos de pollo con papel de cocina. Sazona generosamente con sal y pimienta por todos lados. Deja reposar 10 minutos a temperatura ambiente.

Paso 2:  En una cazuela baja y ancha (o sartén honda), calienta el aceite a fuego medio-bajo. Añade los ajos laminados y la guindilla (si usas). Cocina muy suavemente, moviendo, hasta que los ajos estén tiernos y apenas dorados (¡NO marrones!). Retira con espumadera y reserva.

Paso 3:  Sube el fuego a medio-alto. Coloca los muslos de pollo con la piel hacia abajo. Dora bien durante 6-8 minutos hasta que la piel esté crujiente y dorada. Dale la vuelta y dora el otro lado 3-4 minutos. Retira y reserva.

Paso 4:  Baja el fuego. Si usas vino, viértelo ahora para desglasar, raspando los jugos del fondo. Deja reducir a la mitad. Añade el romero.

Paso 5:  Vuelve a meter el pollo en la cazuela, junto con los ajos reservados. El aceite debe cubrir el pollo aproximadamente hasta la mitad. Cocina a fuego bajo (con burbujitas suaves) durante 18-20 minutos, dando la vuelta a la mitad.

Paso 6:  Retira del fuego. Espolvorea con perejil picado grueso y un chorrito de jugo de limón si deseas. Deja reposar 5 minutos antes de servir.

🍷 Maridaje Perfecto

🥂
Vino Blanco Ideal: Un Verdejo de Rueda joven y vibrante. Su acidez corta la grasa y sus notas herbáceas casan con el ajo y el romero.
🍷
Vino Tinto Alternativa: Un Rioja Crianza suave o un Pinot Noir fresco. Que no sea demasiado tánico.
🍺
Cerveza: Una lager tipo Pilsen fría o una ale dorada limpian el paladar a la perfección.

💡 Sugerencias de Chef

  • El Truco del Ajo: No dejes que los ajos se quemen. Si se oscurecen demasiado, amargarán todo el plato. Cocínalos con paciencia a fuego bajo.
  • Piel Crujiente: Asegúrate de secar muy bien el pollo antes de dorarlo para que la piel quede perfecta.
  • Con Patatas: Añade patatas baby o trozos de patata cuando vuelvas a meter el pollo. Absorberán el sabor del aceite y quedarán increíbles.
  • También con patatas fritas aparte está muy rico el pollo al ajillo.
  • Para el Día Siguiente: Está incluso más bueno. Calienta suavemente a fuego bajo.

❤️ Por Qué Esta Receta Es Especial Para Mí

El pollo al ajillo fue el primer plato "de verdad" que aprendí a cocinar cuando vivía solo. Me enseñó varias lecciones importantes: 1) Que la cocina lenta y paciente tiene recompensa, 2) Que a veces menos es más (4 ingredientes principales bastan), y 3) Que la comida tiene el poder de crear comunidad. 

Cada vez que lo preparo para amigos, el ritual es el mismo: alguien pregunta "¿qué huelo?" y todos terminan alrededor de la cazuela, mojando pan antes de que llegue a la mesa. Es un plato que no se come con los ojos, sino con el olfato primero y con las manos después. Sencillez, tradición y mucho, mucho sabor.

Receta escrita con el corazón (y un poco de aceite de oliva en los dedos).
¡Que lo disfrutes tanto como yo disfruto compartiéndola!

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