đŸ„š Rosquillas de AnĂ­s

đŸ„šRosquillas de AnĂ­s Caseras

✨ IntroducciĂłn

Las rosquillas de anís son uno de esos bocados que huelen a casa, a abuela y a mesa llena de café recién hecho. Crujientes por fuera, tiernas por dentro y con ese perfume inconfundible a anís que llena la cocina mientras se fríen, son un clåsico de la repostería tradicional española que nunca pasa de moda.

Se preparan sobre todo en fiestas populares, Semana Santa, Navidad y celebraciones familiares, aunque cada vez es mås frecuente disfrutar de ellas durante todo el año. Con ingredientes sencillos y económicos, conseguimos un dulce perfecto para acompañar sobremesas largas, meriendas de domingo o desayunos especiales.

📜 Historia de las rosquillas de anís

Las rosquillas de anís tienen un marcado origen popular y campesino: eran una forma de aprovechar harina, huevos y aceite, convirtiéndolos en un dulce que se conservaba bien varios días. En muchas zonas de España se han asociado a romerías, ferias y fiestas patronales, donde las familias las preparaban en grandes bandejas para compartir.

Dentro de la repostería tradicional española, las masas fritas dulces (como churros, buñuelos o torrijas) tienen una fuerte influencia de la herencia årabe. Las rosquillas se han transmitido de generación en generación, con pequeñas variaciones de una región a otra, pero siempre con el toque aromåtico del anís como protagonista.

😋 Por quĂ© gustan tanto las rosquillas de anĂ­s

  • Sabor reconocible: la combinaciĂłn de cĂ­tricos (limĂłn, naranja) y anĂ­s crea un aroma cĂĄlido, muy ligado a recuerdos de infancia y fiestas.
  • Textura perfecta: bien hechas, quedan esponjosas por dentro y ligeramente crujientes por fuera, un contraste muy agradable.
  • Receta de aprovechamiento: se elaboran con ingredientes bĂĄsicos que siempre hay en la despensa: harina, huevos, azĂșcar, aceite, anĂ­s.
  • Versatilidad: se pueden tomar solas, con cafĂ©, chocolate caliente, vino dulce o licores, y admiten distintos acabados: azĂșcar, azĂșcar glas, canela…
  • TradiciĂłn y nostalgia: pocas recetas conectan tanto con la memoria familiar y las celebraciones como unas rosquillas caseras reciĂ©n hechas.

📝 Ingredientes para rosquillas de anís

(Para unas 25–30 rosquillas, segĂșn tamaño)

  • Harina de trigo de reposterĂ­a: 500 g aprox.
  • Huevos: 3 unidades tamaño M.
  • AzĂșcar: 150 g para la masa, mĂĄs extra para rebozar (o azĂșcar glas).
  • Aceite de oliva suave o de girasol: 100 ml para la masa, mĂĄs abundante cantidad para freĂ­r.
  • Licor de anĂ­s: 4 cucharadas soperas.
  • Ralladura de naranja: de 1 unidad.
  • Ralladura de limĂłn: de 1/2 unidad.
  • Levadura quĂ­mica tipo Royal: 1 sobre (16 g).
  • Sal: 1 pellizco (unos 3 g).
  • Opcional: 1 cucharadita de canela molida para mezclar con el azĂșcar del rebozado.

📑 Receta paso a paso

1. Preparar la base aromĂĄtica

  1. Infusionar el aceite: calienta ligeramente los 100 ml de aceite en un cazo, sin que llegue a humear. Retira del fuego y deja templar.
  2. Mezclar huevos y azĂșcar: en un bol amplio, bate los huevos con los 150 g de azĂșcar hasta que la mezcla estĂ© algo espumosa.
  3. Añadir aromas: incorpora la ralladura de naranja, la ralladura de limón y el licor de anís, mezclando bien hasta obtener un batido homogéneo.

2. Formar la masa

  1. Agregar el aceite templado: vierte poco a poco el aceite ya templado sobre la mezcla de huevos y azĂșcar, sin dejar de remover.
  2. Incorporar la levadura y la harina: mezcla la levadura química con la harina. Añade primero la mitad, integra con una espåtula, y luego ve añadiendo el resto poco a poco hasta obtener una masa blanda pero manejable.
  3. Textura correcta: la masa debe quedar algo pegajosa, pero sin pegarse en exceso a las manos. Si estå muy líquida, añade un poco mås de harina, sin pasarte.
  4. Reposo: tapa el bol con un paño limpio y deja reposar la masa entre 30 minutos y 1 hora a temperatura ambiente.

3. Formar las rosquillas

  1. Engrasar las manos: Ășntate las manos con un poco de aceite suave para poder trabajar la masa sin que se pegue.
  2. Hacer porciones: toma pequeñas porciones de masa (del tamaño de una nuez grande), forma un cilindro corto y une los extremos para hacer los aros. También puedes hacer bolitas y abrir un agujero en el centro con el dedo.
  3. Tamaño uniforme: intenta que todas las rosquillas tengan un tamaño parecido para que se frían de manera homogénea.

4. FreĂ­r las rosquillas

  1. Calentar el aceite: pon abundante aceite en una sartén honda o cazuela. Debe estar caliente, pero no humeante (fuego medio).
  2. Freír en tandas: añade pocas rosquillas cada vez para no enfriar el aceite. Déjalas dorar por un lado, dales la vuelta y fríelas hasta que estén bien doradas.
  3. Escurrir: sĂĄcalas a una bandeja con papel de cocina para eliminar el exceso de aceite.

5. Acabado con azĂșcar o azĂșcar glas

  1. Rebozado en caliente: mientras aĂșn estĂĄn templadas, pasa las rosquillas por azĂșcar normal (puedes mezclarla con un poco de canela molida) para que se adhiera bien.
  2. Acabado tipo “nieve”: si prefieres un aspecto mĂĄs fino, deja que se enfrĂ­en y espolvorea generosamente con azĂșcar glas usando un colador.

👹‍🍳 Sugerencias

  • Control de temperatura: si el aceite estĂĄ demasiado caliente, se dorarĂĄn enseguida por fuera pero quedarĂĄn crudas por dentro; si estĂĄ muy frĂ­o, absorberĂĄn demasiado aceite.
  • Toque cĂ­trico extra: añade unas gotas de zumo de naranja o limĂłn a la masa si te gusta un matiz mĂĄs fresco.
  • VersiĂłn mĂĄs ligera: hazlas un poco mĂĄs pequeñas para que el bocado sea mĂĄs delicado y resulten menos pesadas.
  • ConservaciĂłn: una vez frĂ­as, guĂĄrdalas en una lata metĂĄlica o recipiente hermĂ©tico. Se conservan bien varios dĂ­as.
  • PresentaciĂłn: sĂ­rvelas apiladas en una fuente blanca y espolvorea azĂșcar glas justo antes de llevarlas a la mesa.

☕ Maridaje ideal

  • CafĂ©: un cafĂ© solo o cortado que equilibra el dulzor de las rosquillas.
  • Chocolate caliente: perfecto para dĂ­as frĂ­os o meriendas de invierno.
  • Leche o bebida vegetal: ideal para desayunos sencillos y familiares.
  • Vino dulce o moscatel: maridaje muy mediterrĂĄneo, que combina muy bien con el toque de anĂ­s.
  • Licores suaves: un pequeño chupito de licor de anĂ­s o de hierbas, muy frĂ­o, para acompañar unas pocas piezas.

📊 Valor calórico aproximado

El valor calĂłrico de las rosquillas de anĂ­s depende del tamaño, de la receta y de la cantidad de aceite absorbido durante la fritura. Como referencia general, pueden situarse en torno a 380–400 kcal por cada 100 g de producto.

De forma orientativa, una rosquilla de tamaño medio puede rondar las 80–120 kcal, segĂșn su peso y la cantidad de azĂșcar del rebozado. Son un dulce perfecto para disfrutar de forma ocasional y consciente dentro de una alimentaciĂłn equilibrada.

👌Conclusión

Estas rosquillas de anĂ­s caseras son pura tradiciĂłn en cada bocado. Con ingredientes sencillos, un toque aromĂĄtico de anĂ­s y cĂ­tricos, y unos pocos trucos de fritura, podrĂĄs disfrutar de un dulce de siempre que llena la casa de aroma y reĂșne a todos alrededor de la mesa.

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